lunes, 27 de agosto de 2018

BAÑOS DEL ALMIRANTE

Baños del Almirante, 35
46003 Valencia.
Teléfono: 96 352 54 78
Email: banysdelalmirall@gva.es
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Horarios:
De martes a sabado:
10  a 18 hs.


Sábados, domingos y festivos:
9 a 14 hs.

El acceso a los Baños del Almirante se realizará cada 30 minutos. El aforo máximo por franja horaria es de 25 personas.

Precio:
Entrada general 2€. 

Tarifa reducida 1 €. 
-Grupos constituidos por 10 o más personas. 
-Estudiantes menores de 16 años; así como aquellos que se encuentren cursando estudios reglados y lo acrediten (F.P, Bachillerato, estudios universitarios, etc.) 
-Jubilados. 

-Miembros de familia numerosa que lo acrediten.

Tarifa gratuita
-Personas con discapacidad. 
-Niños menores de 7 años. 
-Grupos de escolares acompañados de profesores de centros educativos, debidamente acreditados. 
-Ciudadanos desempleados que lo acrediten. 
-Profesorado debidamente acreditado. 
-Miembros de las siguientes entidades: 
-APME o Asociación Profesional e Museólogos de España. 
-ANABAD o Asociación de Archiveros, Bibliotecarios y Museólogos. 
-AEM. Asociación Española de Museólogos. 
-ICOM. Consejo Internacional de Museos.
-Academia de Bellas Artes y Ciencias. 
-Asociación de Gestores Culturales. 
-Asociación de Críticos de Arte. 
-Guías locales y Guías habilitados por Conselleria de Turismo, debidamente acreditados y todos los visitantes el día 18 de mayo, día de los museos.

 HISTORIA:

 El edificio denominado Baños del Almirante (en valenciano Banys de l'Almirall) es una construcción medieval de época cristiana,  sitúado junto al Palacio de los Almirantes de Aragón, en el centro histórico de Valencia; y destinada a baño público que seguía la tradición de los baños de vapor árabes o hammàm.

 Fueron construidos entre 1313 y 1320 por Pere de Vilarasa, caballero y jurista durante el reinado de Jaime II. A pesar de haber sido construidos ya en época cristiana, son unos baños similares a los baños de vapor o hammam típicamente característicos de la arquitectura islámica, por lo que el conjunto debe de enclavarse dentro de la arquitectura mudéjar valenciana. Fueron construidos en el siglo XIV y fueron utilizados hasta el siglo XX.

El «hamman» era un edificio público, de carácter civil, heredero en concepto funcional y constructivo de las termas romanas, si bien el mundo musulmán reduce sus dimensiones y estandariza el tramo de la planta. Como sus referentes romanos, todo edificio de baños árabes, como es el caso de los Baños del Almirante, posee un vestíbulo de ingreso («al-bayt al-maslai»), una sala fría («al-bayt al-barid»), una sala templada («al-bayt al-wastani») y una sala caliente («al-bayt al saiun»).

 Estos baños constituyen un ejemplo singular de arte mudéjar en la Comunidad Valenciana y no es uno de los pocos baños en España, si no el único, de estilo árabe o mudéjar que se han mantenido activos ininterrumpidamente desde su fundación hasta el siglo XX. En el siglo XIX se efectúan importantes obras de renovación del inmueble y se dota al edificio de un aspecto neoárabe al conjunto con azulejos y yeserías de estilo neonazarí.  En 1944 son declarados monumento histórico-artístico. En 1959 los baños cierran definitivamente después de más de seis siglos como baño público. Entre 1961 y 1963 se lleva a cabo un proyecto de restauración destinada a eliminar la transformación neoárabe del siglo XIX. A partir de 1963 en su interior se instala un gimnasio. En 1985 la Generalitat Valenciana adquiere el edificio. En 1993 son declarados Bien de Interés Cultural (BIC) y en 1999 se acomete un proyecto de rehabilitación. Las obras se iniciaran en el año 2001 y será en el año 2005 cuando se reabren para su visita al público.

 A lo largo del año 2012 el edificio fue cerrado temporalmente debido al traspaso en su gestión de la Conselleria de Hacienda, de la que hasta entonces dependía, a la Conselleria de Cultura. El 9 de enero de 2014 los baños vuelven a abrir sus puertas, siendo asumida ahora la gestión por el Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana. En esta nueva etapa esta prevista la realización de diversas exposiciones dentro de sus muros, convirtiéndolos en un espacio cultural.

ARQUITECTURA:

 La entrada actual, que no es la original, está constituida por un arco de herradura que da paso al zaguán de planta rectangular, que fue realizado en la reforma del siglo XIX. Tras el zaguán se pasa a un vestíbulo de planta rectangular, cubierto con vigas de madera. En el muro sur de esta sala se abren dos puertas que conducen a la sala fría y a la sala caliente. En el lado oeste de esta sala se abre una puerta que conduce a una sala trapezoidal cubierta por una bóveda de cañón y por techumbre plana.

 El edificio consta de tres cámaras con vueltas: la sala fría, la tibia y la caliente. La fabricación de sus muros es muy sólida y muy gruesa para resistir la humedad y mantener el calor, sin más aberturas que las de las pequeñas puertas de comunicación entre las distintas salas y unos pequeños tragaluces estrellados abiertos en las vueltas y tapados con vidrios, originalmente, de colores. Habitualmente a este conjunto, o baño propiamente dicho, se añadía una sala con funciones de vestíbulo o lugar de reposo, además de a los locales de servicio, como la sala de la caldera y el depósito de leña.

SALA FRÍA
 La sala fría es rectangular cubierta con vuelta de cañón, y con diez tragaluces estrellados. Era la primera sala, a la que se accedía desde el vestíbulo, que daba en el calle. Era una estancia de tráfico que disponía de letrinas y de un espacio por levantar los utensilios de baño. También había una fregadero de agua fría para que los bañistas la mezclaran con agua caliente.


SALA TIBIA
 De la fría se accedía en la sala tibia, donde la gente pasaba la mayor parte del tiempo. Esta sala, la más bella del conjunto, es la dependencia de mayores dimensiones. De planta rectangular está dividida en tres tramos mediante tres arcos que bajan en dos columnas. El espacio central está cubierto por una cúpula octogonal sobre trompas, y en la cúpula se abren tragaluces estrellados. Los espacios laterales son rectangulares y están cubiertos con vuelta de cañón perforadas con tragaluces estrellados.

SALA CALIENTE
 El hammâm o baño de vapor árabe era la forma usual adoptada por los baños públicos en los reinos hispánicos medievales. Así pues, aunque sigue la tradición de los baños de vapor árabes, los del Almirante fueran construidos en época cristiana. Hay que decir que estos son los baños públicos de la ciudad de Valencia que más tiempo han estado abiertos (casi ininterrumpidamente desde el siglo XIV hasta el XX).


Desde la sala tibia se entra a la caliente, que al igual que la fría, es de planta rectangular cubierta con vuelta de cañón y con seis aberturas estrelladas. En la boca de la sala caliente hay una abertura que permite tomar agua en ebullición; el aire caliente producido por el fuego de la caldera se expande, a través de uno hipocausto o cámara de poca altura, bajo el piso de la sala, y después asciende por el interior de los muros que limitan con la sala templada a través de unas chimeneas denominadas calentadores. La sala caliente es la que define el baño de vapor. Como el pavimento estaba muy caliente, la gente vertía cubos de agua continuamente y generaba vapor. Después de pasar unos minutos en esta sala, los bañistas acudían a la sala tibia para darse los masajes y conversar.







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miércoles, 8 de agosto de 2018

MUSEO DE LA CIUDAD

Pl. Arquebisbe, 3
46003 Valencia.
Teléfono: 96 352 54 78
Email: patrimoniohistorico@valencia.es
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Horarios:
De lunes a sabado:
10 a 14.00 h a 19 hs.


Domingos y festivos:
10 a 14 hs.


Precio:
Entrada general 2€. 

Tarifa reducida 1 €. 

Domingos y festivos entrada gratuita.

Bono 3 días 6€
 El Museo de la Ciudad tiene su sede en el Palacio Marqués de Campo, construcción originaria del siglo XVII, reedificada a mediados del siglo XIX por Don José Campo y Pérez (Valencia, 1817-Madrid 1889), alcalde de la Ciudad y futuro marqués de Campo..

 El Museo de la Ciudad de Valencia está situado en la plaza del Arzobispo número 3 de Valencia (España), que se encuentra enclavado en el corazón del Centro Histórico, junto a la Basílica de la Virgen y el Almudín, en un bello edificio señorial. En sus salas restauradas pueden verse los ricos fondos pictóricos propiedad del Ayuntamiento y exposiciones temporales organizadas por el Consistorio.. Es uno de los tres museos que en la actualidad recogen parte del patrimonio histórico del Ayuntamiento de Valencia. Se encuentra ubicado en el Palacio del Marqués de Campo, también conocido como Palacio de los Condes de Berbedel.

 En el museo se recogen parte de las colecciones artísticas que a lo largo del tiempo ha ido recogiendo el Ayuntamiento, desde reliquias históricas (algunas procedentes de la antigua Casa de la Ciudad), a colecciones pictóricas, escultóricas y grabados; etc, provenientes tanto de hallazgos fortuitos, como de excavaciones arqueológicas sistemáticas, e incluso de legados particulares.

  HISTORIA:

 El Museo de la Ciudad depende administrativamente de la Sección de Museos y Monumentos que forma parte del Servicio de Patrimonio Histórico y Cultural del Ayuntamiento de Valencia.

 Existía desde principios del siglo XIX un gran interés por crear un museo en la ciudad de Valencia que pudiera recoger y mostrar el tesoro que suponían tanto el conjunto archivístico documental que se inició con la reconquista del rey Jaime I, como la gran cantidad de objetos (de una importancia singular para la historia de la ciudad por su carga simbólica) como son el Penó de la Conquesta, la espada de Jaime I o las llaves de la ciudad, entre otros. A estos se añaden los bienes recuperados de la destrucción y el expolio de la antigua casa de la ciudad a mediados del siglo XIX. El intento de otorgar a estos documentos, y objetos que forman parte de la cultura y, del patrimonio cultural de la ciudad, una forma museística, no fraguó.5? Este fracaso se debía en parte al escaso apoyo con el que contó este proyecto, quizás por la existencia de un proyecto previo de creación del Museo de Etnografía y Folklore de Valencia, promovido por Vicente Blasco Ibáñezen 1921 (Catalá, 1988). En este proyecto se logró implicar al ayuntamiento de Valencia que cedió el Palacio de la Exposición y prometió que en el futuro museo se integraría una parte de las colecciones municipales.

 Poco a poco, gracias al empuje de Maximiliano Thous y de Enric Durán i Tortajada, se fue materializando con hechos este proyecto pero enfocándolo desde un punto de vista más nacionalista que del regionalismo inicial con el que se había formado. A finales de los años veinte, concretamente en 1927, se crea el Museo Artístico y Arqueológico, generalmente conocido como Museo Histórico de la Ciudad, dependiente de la sección de Museos y Monumentos, integrada en el Servicio de Patrimonio Histórico y Cultural del Ayuntamiento de Valencia; a instancia del regidor de estos años, Enric Durán i Tortajada, con la intención de reunir en una sede común todo el patrimonio municipal.

 La finalidad del museo era la de agrupar todos los objetos de carácter mueble pertenecientes al patrimonio municipal, entre los que se incluían objetos de naturaleza artística y arqueológica, sin unos criterios museísticos claros. Además, se continuaba sufriendo la carencia de un espacio físico adecuado para la ubicación de este conjunto cultural valenciano, el cual acabó en dependencias de la propias Casa Consistorial.

 No fue hasta los años 70 del siglo XX que se comienzan a producirse algunos cambios reseñables. El inmueble fue declarado Bien de Relevancia Local en 1973, y conserva elementos barrocos en detalles ornamentales de la fachada, el patio y la escalinata, que conviven con el eclecticismo del cuerpo principal del edificio y de algunos de sus salones. Así, en el mismo año 1973 la Delegación de Archivos, Bibliotecas y Museos, propone la adquisición del recientemente declarado monumento histórico-artístico de interés local, palacio de Berbedel; compra que se materializó un año después, pasando a llevarse a cabo unas reparaciones de urgencia y obras de remodelación para adaptar el edificio para su uso como pinacoteca municipal.

 De esta manera el Museo de la Ciudad veía posible su ubicación en el palacio de Berbedel, que se inauguró como Museo de la Ciudad el 3 de noviembre de 1989, presentando una exposición sobre los orígenes de la ciudad y la "Valentia romana de época republicana", con materiales arqueológicos procedentes de excavaciones y otros fondos del Museo.

 Entre los fondos artísticos destaca la colección pictórica, que reúne obras de autores valencianos desde el siglo XV hasta nuestros días. La variedad de temas, estilos y tendencias constituye uno de sus principales alicientes.

 Se muestran también una serie de piezas escultóricas y de artes menores, en especial orfebrería, marfiles, esmaltes o bronces, reunidas en su mayoría por el coleccionista valenciano Miguel Martí Esteve.

  FONDOS Y COLECCIONES:

 El Museo de la Ciudad de valencia recoge una variopinta colección de objetos que constituyen sus fondos y colecciones. Están distribuidas por secciones, entre las que podemos destacar:1?

  • Sección de Litología. Formada por un conjunto de elementos lapidarios, fragmentos arquitectónicos, blasones pétreos, etc. En su mayoría proceden de excavaciones arqueológicas así como de hallazgos fortuitos (sobre todo en derribos o al iniciar nuevas obras), sin dejar de lado las donaciones de colecciones como la de Martí Esteve.1?
  • Sección de Arqueología. Formada por material de interés arqueológico que proceden de excavaciones realizadas en la ciudad.
  • Sección de Pintura. Formada por casi un millar de obras de muy heterogénea procedencia y entre las que destacan: la tabla del "Juicio Final" de Van der Stock; los fragmentos de parte de la pintura mural de la capilla de los Jurados; etc. esta sección se enriqueció con las pinturas ingresadas en el Ayuntamiento en el año 1936 y que tras la finalización de la guerra civil, no fueron reclamadas por sus legítimos dueños, pasando a formar parte del Inventario Municipal de Bienes.
  • Sección de Escultura. Una gran parte de esta sección forma parte de un lote de la colección de los herederos de Miguel Martí Esteve, que el Ayuntamiento adquirió.
  • Sección de Grabados. Con una gran representación de la estampa valenciana del siglo XVIII y XIX; y con obras de Fernando Selma, Rafael Esteve, Manuel Monfort y José Fabregat, entre otros.1?
  • Sección de Cerámica. La colección tiene su origen en 1947 al hallarse en el subsuelo de la ciudad, tras unas obras, una gran cantidad de materiales cerámicos. Más tarde, el Ayuntamiento adquirió la colección de Francisco Mora Gallego.
  • Sección Objetos de Arte Religioso. Pequeño grupo de apenas más de veinte piezas de orfebrería, procedentes casi todos de depósitos de época de guerra.
  • Sección de Arte Mobiliar. En su mayoría provienen de la colección de Martí Esteve.
  • Sección de Artes Menores. En ella se recogen piezas variadas como miniaturas, camafeos, entalles, relieves y bajorrelieve.
  • Sección Numismática. La mayoría de estas piezas proceden del numario de José de Llano y White, que acabó en manos de Martí Esteve y tras la compra a sus herederos de sus colecciones, por parte del Ayuntamiento, pasó a formar parte del patrimonio municipal.


 En edificaciones anexas, se exponen tres colecciones de gran interés.

 La Colección de Adolfo de Azcárraga,abogado, escritor y crítico de arte; que logró reunir una “significativa y selecta colección” compuesta por unas piezas artísticas de carácter figurativo,, integrada por pinturas, esculturas y obra gráfica realizadas por artistas valencianos de los siglos XIX y XX, que se suman a manuales, catálogos y todo un conjunto bibliográfico que se completa con unas ocho mil diapositivas adquiridas por el coleccionista en los principales museos de Europa y Estados Unidos. Entre las obras que figuran en la colección de arte Adolfo de Azcárraga del Ayuntamiento de Valencia se encuentran piezas de autores tan relevantes como Sorolla, Pinazo, Pla, Michavila, Manolo Gil, Genaro Lahuerta y Ribera Berenguer.

 Otra de las colecciones importantes en el edificio anexo que nos puede ofrecer el museo es la Colección de Pesas y Medidas, donada por Antonio Gómez-Trenor, que consta de un millar de piezas que ofrecen una oportunidad de sumergirse en ese universo de la medida. Las balanzas, romanas, barchillas (medidas de áridos como la sal, cereales o legumbres), libras y varas reunidas durante años por Juan A. Gómez-Trénor y Fos son una rica fuente para conocer los sistemas metrológicos tradicionales, especialmente las pesas y medidas valencianas.


 Y es que contar, pesar y medir son actividades que se hallan presentes en todas las culturas y sociedades del mundo, pero presentando multitud de formas sorprendentemente diferentes, así como las unidades utilizadas para tal fin. Ese hecho social y cultura puede hallarse en muy diversas actividades y momentos, integrado en la vida cotidiana de los pueblos. Una lectura atenta a sus diseños, dimensiones, estructuras, marcas y escudos puede ayudarnos a imaginar esas formas tradicionales de vida y trabajo en las que fueron creadas y usadas.

 Contigua se sitúa otro salón que alberga la Colección de Forja Artística, reunida por Ángel García Capilla. En ella pueden observarse muchas piezas de cerrajería y forja procedentes de diversas adquisiciones en diferentes épocas.






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domingo, 5 de agosto de 2018

ALMUDÍN

Pl. Sant LLuís Bertrán s/n..
46003 Valencia.
Teléfono: 96 208 45 21
Email: patrimoniohistorico@valencia.es
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Horarios:
De martes a sabado:
10 a 14.00 h y de 15.00 h a 19 hs.


Domingos y festivos:
10 a 14 hs.


Precio:
Entrada general 2€. 

Tarifa reducida 1 €. 

Domingos y festivos entrada gratuita.

Bono 3 días 6€
 El edificio del Almudín (en valenciano Almodí)​ se encuentra en la plaza Sant Lluís Bertrán número 1 de la ciudad de Valencia (España).

 Está considerado como centro de exposiciones y museo, siendo su gestión realizada por el ayuntamiento. Fue declarado monumento nacional en 1969. El conjunto del Museo del Almudín está formado por un patio porticado que se encuentra anexo al antiguo «Pes de la Farina».

  HISTORIA:

 El Almudín es un edificio realizado en estilo gótico valenciano que se construyó sobre el alcázar musulmán a principios del siglo XIV como lugar de almacenaje y venta de trigo.

 En origen tendría unas dimensiones más reducidas y se fue ampliando a lo largo de los siglos XV y XVI hasta adquirir el aspecto que hoy tiene. El porche se construyó en la primera mitad del siglo XVI. El primitivo edificio tenía un patio central a cielo abierto y fue a principios del siglo XVII cuando se incorporó la cubierta, dándole la imagen de planta basilical que tiene en la actualidad.

 En el interior se pueden contemplar pinturas murales de carácter popular alusivas a la entrada de trigo en la ciudad -históricamente una de las mayores preocupaciones de sus gobernantes-, así como representaciones de los santos patrones de los gremios que operaban en el comercio del grano.

 Al acabar con su función de almacén se dedica a museo municipal siendo sede del Museo Paleontológico desde 1908 hasta el año 1991.

 Trasladada esta exposición, el edificio es restaurado y en 1996 se termina la restauración del edificio. Dedicándose actualmente a ser visitado por su interés arquitectónico y por las pinturas al temple-cola consistentes en iconografías populares de los siglos XVII y XVIII. Tales trabajos pictóricos alegóricos forman parte de la "atmósfera" histórica del edificio.

 Desde 1996 funciona como sala de exposiciones temporales gestionado por el Ayuntamiento de Valencia, continuando así con la línea de permanente utilidad civil que le ha caracterizado a lo largo de su historia.





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jueves, 2 de agosto de 2018

LA LONJA Y CONSULADO DEL MAR

Plaza Mercat, s/n
46001 Valencia.
Teléfono: 962 084 153
Email: lonja@valencia.es
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Horarios:
De lunes a sabado:
10.00 h a 19.00h

Domingos y festivos:
10 a 14 hs.


Cerrado:
1 y 6 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.


Precio:
Entrada general 2€. 

Domingos y festivos entrada gratuita.

Bono 3 días 6€
HISTORIA:

 La Lonja de la Seda de Valencia o Lonja de los Mercaderes (en valenciano Llotja de la Seda o Llotja de Mercaders)​ es una obra maestra del gótico civil valenciano situada en el centro histórico de la ciudad de Valencia (España). Declarada, en 1996, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se encuentra situada en la plaza del Mercado, número 31, frente a la Iglesia de los Santos Juanes y del Mercado Central de Valencia.

 La Lonja de la Seda se sitúa en el mismo centro de la ciudad (barrio del Carmen), delante de la plaza del Mercado, calificada por numerosos cronistas como un escenario colorista y ruidoso dotado de una sensualidad muy especial.

 Fue construida entre 1482 y 1548, y su primer constructor fue Pere Compte entre los años 1483 y 1497 sobre el modelo de la Lonja de Palma de Mallorca, constituyéndose en un edificio emblemático de la riqueza del Siglo de Oro valenciano (siglo XV) y muestra de la revolución comercial durante la Baja Edad Media, del desarrollo social y del prestigio conseguido por la burguesía valenciana.

 El nombre que recibe el edificio de Lonja de la Seda deriva del hecho que el tejido de seda era desde el siglo XIV al siglo XVIII la industria más potente de la ciudad. En el siglo XIV ya había sederos locales, mayoritariamente judíos, y más tarde conversos, agrupados en 1465 en la «cofradía de la Virgen de la Misericordia», bajo cuya advocación hay una capilla en la Lonja construida entre 1484 y 1486.

 Cuando se estaba edificando la Lonja de la Seda, la industria sedera de Valencia tuvo un gran auge, traducido en los 293 maestros sederos censados en la ciudad en 1487. Al final del siglo XVII, tan importante era la seda en las transacciones comerciales que la Lonja de Mercaderes pasó a ser conocida como de la Seda. ​Durante la segunda mitad del XVIII fue el momento de máximo esplendor: veinte cinco mil personas se dedicaban a la industria de la seda en la ciudad, que contaba con más de tres mil telares. Así mismo, a partir de 1790 empezó el ocaso de la industria sedera en Valencia, que nunca más volvió a remontar. ​No obstante, la lonja ha mantenido su nombre tradicional hasta nuestro días, en homenaje a la que fue pionera industria valenciana durante tantos siglos.

CONSTRUCCIÓN

 La construcción de la Lonja, en valenciano «llotja» o «llonja», en la Comunidad Valenciana y las islas Baleares,se ha interpretado como el resultado de la prosperidad comercial conseguida por Valencia en el siglo XV, y como un símbolo del poder de la ciudad para atraer a los comerciantes, en un momento en que ya se vislumbraban tiempos difíciles para la economía local derivados del descubrimiento de América y el consiguiente desplazamiento del comercio del Mediterráneo hacia el Atlántico.

 Las lonjas de comercio en la Corona de Aragón se construían siguiendo el mismo esquema: una sala de planta rectangular sostenida por columnas. La de Valencia fue precedida por la Lonja de Barcelona (1380-1392) y la Lonja de Palma (1420-1448), con unos pilares helicoidales donde se sostienen las bóvedas de crucería de tres naves.Entre los años 1541 y 1551 se edificó la lonja de Zaragoza del mismo tipo, pero ya con estilo renacentista. Considerando que el esquema arquitectónico era siempre el mismo, el Consejo General de la Ciudad, en 1469, insistió en la belleza del edificio que debía ser: «muy bella, magnífica y suntuosa, la cual sería honor y ornamento de esta insigne ciudad».​ La obra fue encargada al maestro Pere Compte, ya conocido en la ciudad por haber sido el encargado de las obras del último tramo de la Catedral.

 La Lonja fue construida entre 1482 y 1498 por los maestros canteros Pere Compte,Juan Ivarra,m​Joan Corbera y Domingo Urtiaga, que dio por terminada la Lonja en 1548. Su construcción se asemeja a los castillos medievales por el aspecto de fortaleza que adquieren sus gruesos muros y sus almenas.

 Para poder construir su edificación se compraron y derribaron veinticinco casas próximas al mercado. El encargado de la construcción, que sería realizada en piedra calcárea,​ fue el prestigioso picapedrero gerundense Pere Compte, ayudando por el guipuzcoano Juan Ivarra. La primera piedra no se colocó hasta el 1482, y las obras, costeadas por la ciudad, no se iniciaron hasta un año después, como se sabe gracias a la inscripción que hay en el escudo que se encuentra en el ángulo de las calles de Pere Comte y de la Llotja.

 Las obras empezaron con el derribo de las casas, la adecuación del terreno y las entregas de materiales al maestro de obras de la ciudad Francesc Biulaygua, de las que se tiene constancia desde el 16 de enero de 1483 y de la entrega de piedras para los picapedreros el 15 de febrero. El principio oficial de las obras puede considerarse con fecha del 5 de febrero de 1483 y el 14 de marzo se pagaron los primeros jornales a Pere Comte y a Johan Yvarra: pro salarium eorum et Sue comitive. En junio se decide pagar … no a estalls sinó a jornals «(no a destajo sino a jornales)». En esta misma fecha se decide que el portal principal... sia principiat a llavorar e les finestres que ab aquell serán contigües e tot el restant de l'enfront sia fet de pedra picada ab artificiós magisteri llavorada ab les imatges e maçoneries e fullatges. «(..se comience a trabajar en las ventanas que en ésta estarán contenidas y todo lo restante del frontal sea hecho de piedra picada con artificiosa maestría laborada con las imágenes y mazonerías y follajes)». A partir de este momento empezaron los trabajos de tallar la piedra. En octubre de 1483 el maestro de obra de la ciudad Biulaygua terminó sus trabajos en el terreno y desaparece de toda documentación.

 ARQUITECTURA

 La Lonja está formada por cuatro partes que son: la Torre, donde se encuentra un calabozo en el cual eran introducidos los ladrones de seda y los mercaderes y comerciantes poco honrados hasta que venían hacerse cargo de ellos las autoridades pertinentes, la Sala del Consulado del Mar, antiguamente casa de la ciudad, el Patio de los Naranjos y el Sala de Contratación o Salón Columnario. La superficie del monumento supera los 2.000 metros cuadrados entre zonas edificadas y no edificadas. El edificio se adapta a un solar rectangular, el sur mira hacia la plaza del Mercado, el oeste hacia la calle de los Cordellats, el norte hacia la calle de La Lonja y la parte este hacia la calle de Pere Compte. Enfrente mismo se encuentran el Mercado Central y la iglesia de los Santos Juanes.

 Vista desde la plaza del Mercado, la parte derecha del edificio corresponde a La Lonja propiamente dicha, también conocida como Sala de contratación o Salón columnario (1483-1498); a su izquierda se encuentra la Torre central (1483-1498), de tres cuerpos empleados para capilla (el piso bajo) y para prisión (los dos pisos superiores). Un poco más hacia la izquierda hay el cuerpo constituido por tres plantas del Consulado del Mar, que se añadió posteriormente (1498-1548). El Patio de los Naranjos articula las tres zonas del edificio, que ocupan más de dos mil metros cuadrados en total.


 Para construir La Lonja, Pere Comte se inspiró en la Lonja de Palma, realizada por Guillem Sagrera en 1448, el cual, a su vez, se había inspirado probablemente en el aula capitular del convento de Santo Domingo de Valencia de principios del siglo XIV.

 La Lonja de Valencia, sin embargo, presenta una medida y una ornamentación más grande que la mallorquina. La de Valencia destaca por la riqueza de la decoración flamígera en las ventanas, por las puertas monumentales con arcos conopiales y por sus pequeñas esculturas y las veintiocho gárgolas, la mayoría con escenas satíricas o eróticas. Además, tiene una gran profusión de escudos con los cuatro palos del rey de Aragón, entre los que se destaca el de la clave de bóveda central de la Sala de Contratación y, sobre todo, los que se encuentran en los ángulos de las plazas del Mercado y del Doctor Collado rodeados por ángeles

El salón columnario o sala de contratación 

 El Salón Columnario o Sala de Contratación es una gran estancia interior, con tres naves longitudinales (ancho total de 21,4 m) y cinco naves transversales ( fondo total de 35,6 m), cuyo techo es un conjunto de bóvedas de crucería, de una altura de 17,4 m,​ sostenidas sobre 8 esbeltas columnas helicoidales y dieciséis pilastras del mismo tipo que sostienen las bóvedas. De las columnas de once metros de altura nacen unos nervios que se extienden sobre tramos cuadrados a la misma altura y que conforman unas bóvedas casi esféricas. Esta geometría esférica permite la multiplicación de nervaduras y de claves; los nervios forman una doble retícula por tramo reforzada con otros diagonales en cada cuadrado. Las claves llegan al número nueve por tramo.


 A la sala de Contratación se accede por unos portales formados por arcos conopiales dispuestos entre largos pináculos, se encuentran en la fachada principal (plaza del Mercado) como en la posterior (plaza de La Lonja). Estos portales se forman con grupos de esbeltas cañas prismáticas rematadas por agujas floridas. Hay también dos puertas laterales, una que abre a la calle de Pere Compte y otra al Patio de los Naranjos. Las fachadas están rematadas con merlones.

 La Lonja fue diseñada como un templo al comercio y presenta un marcado carácter simbólico, en el que se ha querido ver la representación del paraíso en el que las columnas serían los troncos de las palmeras y las cúpulas representarían la bóveda celeste, que se encontraba originalmente pintada de azul con estrellas doradas.​ El municipio instaló aquí la taula de canvis, creada en 1407 por privilegio del rey Martín I el humano, para realizar las operaciones bancarias del momento del siglo XV, donde se realizó la primera letra de cambio. En solo quince años (1483-1498), Pere Compte y sus ayudantes fueron capaces de acabar la Sala de Contratación, cuerpo principal del edificio. A lo largo de la parte más alta de las cuatro paredes, lindando con las bóvedas, existen unas inscripciones en latín realizadas en oro sobre un fondo oscuro, en forma de cenefa, que recuerda a los comerciantes sus deberes como mercaderes y buenos cristianos de no actuar con usura en el negocio para conseguir así la vida eterna.​ La inscripción, en latín, (por duplicado, una vez sobre los muros sur y oeste y una segunda sobre los de la parte norte y este) dice así:
Inclita domus sum annis aedificata quindecim. Gustate et videte concives quoniam bona est negotiatio, quae non agit dolum in lingua, quae jurat próximo et non deficit, quae pecuniam non dedit ad usuram eius. Mercator sic agens divitiis redundabit, et tandem vita fructur aeterna.

(Casa famosa soy en quince años edificada. Probad y ved cuan bueno es el comercio que no usa fraude en la palabra, que jura al prójimo y no falta, que no da su dinero con usura. El mercader que vive de este modo rebosará de riquezas y gozará, por último, de la vida eterna.)

La Torre

 La Torre de la Lonja, el remate de la cual, restaurada en los años 1885/1902, se presenta en color más claro. La torre de la Lonja, fue construida a la vez que la Sala de Contratación, es cuadrangular y más o menos, un tercio más alta que el resto del edificio. El restaurador Josep Aixa le añadió los merlones que hoy día presenta, entre los años 1885 y 1902, copiando los de las cubiertas de la Sala de Contratación y del Consulado del Mar.

 Desde el Salón Columnario hay una escalera de caracol para acceder a la torre. Por falta de acondicionamiento no se puede visitar como tampoco la escalera, que es un trabajo de gran virtuosismo de Pere Compte, donde demostró su dominio de las técnicas arquitectónicas. Esta espléndida escalera está formada por un ojo de caracol abierto con helicoide de arista, con los escalones adosados al muro circular. Por la cual se accede a las salas superiores de la torre, contaba originariamente con ciento diez escalones, pero en la restauración realizada por el escultor Josep Aixa y el arquitecto Antoni Ferrer,​ se le añadieron otros treinta y dos, ya que se consideró que la torre había quedado inacabada. La escalera de la torre tiene veintiséis metros de altura, por lo tanto cuenta con ciento cuarenta y dos escalones totales de una medida de dieciocho centímetros de alto. Los pisos altos de la torre se destinaban a prisión para los mercaderes morosos en sus pagos.

 La planta baja del edificio era la capilla, construida en los años 1484-1486, atribuida a Juan Guas, la cual cuenta con una bóveda de crucería estrellada en cuyas ménsulas se encuentran la representación de los cuatro evangelistas. Juan de Córdoba cobró quince libras en mayo de 1484 por «pago de las obras hechas en la capilla de la lonja».​ El diseño de esta bóveda de crucería de la capilla, inédito hasta entonces en Valencia, hace pensar que este Juan era en realidad Juan Guas, maestro de obras del rey Fernando el Católico, el cual había empleado el mismo diseño en un edificio de Segovia. Esta bóveda consta de ocho pequeñas claves con escudos de la ciudad y ángeles músicos alternándose y rodeando una imagen de la Virgen de Misericordia, que se encuentra en la clave central, en el 1465 se habían agrupado bajo la advocación de esta Virgen la cofradía de los fabricantes de seda. La capilla tiene dos entradas una más ornada con la imagen del Creador sosteniendo la bola del mundo y con adornos góticos y otra por la que se accede al Pabellón del Consulado del año 1549 con el escudo de la ciudad en su parte central.

Patio de los Naranjos

 Otro de los elementos de La Lonja es su jardín, llamado Patio de los Naranjos, al cual se accede a través de la puerta de la Sala de Contratación, que se encuentra llena de detalles escultóricos. El lugar es un espacio tranquilo y relajante que cuenta con diversos naranjos y cipreses y con una fuente central en forma de estrella de ocho puntas. A su alrededor, hay unos bancos de piedra para descansar mientras se observan las satíricas gárgolas, los detalles de la fachada de poniente de la Sala de Contratación y los de la puerta del Consulado del Mar, al que se puede acceder desde el mismo patio a través de una amplia escalera de piedra al aire libre. Según Joan Fuster, en este patio se celebraban fiestas y ceremonias cuando venían los reyes de la dinastía de los Austria.

Consulado del Mar 

 En la parte izquierda del patio de los Naranjos, se encuentra el Consulado del Mar, institución creada en 1238 donde los jueces o los cónsules de comercio celebraban sesiones sobre asuntos marítimos y mercantiles. Empezado por Pere Compte, después de su fallecimiento en 1506, siguió con las obras Joan Corbera y fue finalizado en 1548 por el guipuzcoano Domingo Urtiaga, este consulado es de planta rectangular y de estilo renacentista y fue literalmente adosado al muro de poniente de la lonja original.

 Según Manuel Sanchis Guarner, el Consulado, con una profusa y graciosa decoración bastante italianizante, convive en feliz maridaje con la gótica Sala de Contratación

 En la primera planta, es donde se encuentra la Cámara Dorada, se accede a través de una escalera monumental de piedra, desde el patio de los Naranjos. Esta cámara está ornamentada con un techo gótico -hecho por el maestro de obra de la ciudad Joan del Poyo (1418-1428)- rescatado de la antigua Casa de la Ciudad al ser derribada ésta durante el siglo XIX. Estuvo encajado de manera muy satisfactoria en la Cámara Dorada hacia el año 1921. Este techo, de madera policromada, vino a inaugurarlo, en su primera ubicación, Alfonso el Magnánimo, tiene centenares de piezas de carácter zodiacal, bélico, grotesco, quimérico, vegetal, musical y heráldico como el escudo de la ciudad de Valencia, que se repite decenas de veces.

 La planta baja del Consulado, que se utiliza para exposiciones y audiovisuales, cuenta con un interesante techo de estilo renacentista. Se accede desde el patio de los Naranjos o desde la Capilla. 

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

 Fue nombrado Monumento Nacional desde el año 1931,​y la Unesco declaró la Lonja de la Seda Patrimonio de la Humanidad el 5 de diciembre de 1996,​ como «ejemplo totalmente excepcional de un edificio secular en estilo gótico tardío, que ilustra de manera espléndida el poder y la riqueza de una de las grandes ciudades mercantiles del Mediterráneo», siendo considerada como uno de los más brillantes ejemplos del gótico civil europeo. Las fachadas rectangulares de piedra picada, los suntuosos medallones renacentistas, las artísticas esculturas y gárgolas, las perfectas proporciones de las puertas y ventanas, de los escudos y de los merlones, recuerdan el esplendor del gótico tardío valenciano. En el año 2013, gracias a un novedoso método de valoración específicamente diseñado para inmuebles histórico-artísticos, se estimó el valor de la Lonja entre 350 y 400 millones de euros.







Como llegar desde la parada de la linea 25

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martes, 31 de julio de 2018

CASA-MUSEO BENLLIURE

C/ Blanqueries, 23.
46003 Valencia.
Teléfono: 96 391 91 03 / 96 391 91 04
Email: cmbenlliure@valencia.es
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Horarios:
De martes a sabado:
10.00 h a 14.00 h y de 15.00 h a 19.00h

Domingos y festivos:
10 a 14 hs.


Precio:
Entrada general 2€. 

Tarifa reducida 1 €. 

Domingos y festivos entrada gratuita.

Bono 3 días 6€
HISTORIA:

 Está situada en la casa familiar del famoso pintor José Benlliure Gil (Valencia, 1855-1937), un interesante ejemplo de vivienda de la alta burguesía de la época, edificada en 1883, con tres alturas, jardín y pabellón de pintura. El inmueble y sus colecciones fueron donados por la hija del artista, María Benlliure Ortiz, en 1957.

 El edificio principal recrea en su planta baja diversas estancias domésticas, con interesantes obras de artistas del momento, como Sorolla, Muñoz Degraín, Rusiñol, Luna Novicio, Nagy, etc. El entresuelo muestra una selección de obras de José Benlliure, mientras que en la planta primera se exhiben trabajos de su hijo, José Benlliure Ortiz (“Peppino”), y del escultor Mariano Benlliure. En la segunda planta se ubica la sala de exposiciones temporales.
 A espaldas de la casa se extiende un delicioso jardín de traza mediterránea y cierto aspecto romántico, decorado con paneles de azulejos, esculturas y elementos pétreos.
 Al fondo se alza un sencillo pabellón de pintura, que recrea el estudio del artista: tapices, muebles de época, instrumentos musicales y objetos diversos se entremezclan con algunas de las más destacadas obras de José Benlliure, creando, sin duda, uno de los espacios más cautivadores de esta casa-museo.






Como llegar desde la parada de la linea 25

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Cuando lleguen a la parada PORTA DEL MAR,
hagan trasbordo a la linea 5. Bajen en la parada
GUILLEM DE CASTRO-LIRIA (la parada
despues del IVAM). a unos 30 metros de la parda
esta el museo. Para volver, en la parada donde
han bajado, cojan el bus de la linea 95 y bajen en
PORTA DEL MAR, donde pueden coger la linea 25
para regresar a EL SALER.


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sábado, 28 de julio de 2018

CENTRO ARQUEOLÓGICO DE LA ALMOINA

Plaça Dècim Juni Brut (cònsol romà) s/n.
46003 Valencia.
Teléfono: 96 208 45 73
Email: patrimoniohistorico@valencia.es
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Horarios:
De martes a sabado:
10 a 19 hs.


Domingos y festivos:
10 a 14 hs.


Precio:
Entrada general 2€. 

Tarifa reducida 1 €. 

Domingos y festivos entrada gratuita.

Bono 3 días 6€
HISTORIA:

 El Centro Arqueológico de l’Almoina es un nuevo, moderno y amplio espacio cultural abierto al público en 2007. De forma más o menos cuadrada, con unos 50 m de lado, comprende una superficie de unos 2.500 m2. Situado junto la Catedral, es un gran espacio subterráneo en el que se puede contemplar la parte más monumental de la ciudad romana, visigoda y árabe.


 Alberga las excavaciones arqueológicas que entre 1985 y 2005 allí realizó el Ayuntamiento de Valencia. Esta labor ha supuesto el descubrimiento de varios edificios monumentales, inscripciones, elementos arquitectónicos sueltos, más de 1000 monedas y más de 500 piezas cerámicas de categoría expositiva, junto a una inmensa documentación técnica, que representa una buena parte de los fondos arqueológicos de Valencia.

 Es algo más que la visita a una excavación, ya que es un centro de historia urbana de Valencia y está considerado como uno de los mejores centros arqueológicos de Europa. En él se contemplan edificios que remontan a la fundación de la ciudad. De esta primera época se conserva un santuario de Asclepios, un horreum y unas termas. La destruyó Pompeyo en el 75 a. C., para renacer un siglo después. La curia, la basílica y el porticado del foro son los elementos de la época del Imperio Romano. Las vías principales son el eje vertebrador de la visita.

 De cuando el cristianismo fue el elemento rector de la vida urbana, se exponen el baptisterio, un ábside ligado al culto de San Vicente y varias tumbas monumentales.

 También se conservan restos del alcázar musulmán: una noria, un patio con alberca y parte de la fortificación. Después de la conquista cristiana se levantó el edificio de la Almoina, que da nombre al lugar, destinado a la manutención de los pobres.

 Sin embargo, el mayor interés de este lugar no lo constituyen los objetos sueltos, sino los edificios, que forman un completo y bien conservado compendio de la historia y la evolución urbana de la ciudad desde su fundación hasta nuestros días, que gracias a la continua superposición de construcciones, que, al tiempo, arrasan y preservan a las inferiores, dan como resultado una verdadera antología histórica y urbana de lo que ha sido nuestra ciudad.

 Paradójicamente, esta riqueza y abundancia de hallazgos supone el principal problema a la hora de hacer entender al público estas excavaciones, ya que la superposición de edificios de épocas distintas dificulta la explicación.

 Ahora, con los más modernos medios audiovisuales se presenta una muestra selectiva de lo que contiene l’Almoina, fruto de los intensos trabajos que han tenido lugar en los últimos 20 años. En el itinerario establecido, la parte oriental, ocupada por el Alcázar islámico, y vista desde el hall de entrada, es el lugar idóneo para explicar el periodo musulmán. La primera ciudad, la republicana, bien representada por las termas, es el momento predominante en el centro del recorrido. En el lado occidental se da mayor énfasis a los restos del imperio romano, caso del foro y la curia. En la parte sur se destaca la etapa visigoda, con la zona martirial y episcopal. Dentro de este planteamiento general, se usa el mismo viario romano, magníficamente reflejado por la conjunción de las 2 principales arterias, el cardo y el decumanus, como eje canalizador de la visita. Hacia el oeste, norte y este, se han dispuesto sendos puntos de fuga virtuales que continúan el recorrido por la ciudad romana más allá de los límites del Centro Arqueológico. 





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miércoles, 25 de julio de 2018

CRIPTA ARQUEOLÓGICA DE LA CÁRCEL DE SAN VICENTE MÁRTIR

Pl. Arquebisbe, 1.
46003 Valencia.
Teléfono: 96 208 45 73
Email: patrimoniohistorico@valencia.es
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Horarios:
De lunes a sabado:
10.30 a 14 y de 15 a 19 hs.


Domingos y festivos:
10 a 14 hs.


Audiovisual de 25 minutos en castellano, valenciano e inglés y subtitulado en francés, italiano y alemán. Reservar con antelación.

Precio:
Entrada general 2€. 

Tarifa reducida 1 €. 

Domingos y festivos entrada gratuita.

Bono 3 días 6€
HISTORIA:

 En Valencia existen varios enclaves que guardan la memoria de San Vicente, el mártir hispano más famoso y el único cuya festividad se ha incorporado a la liturgia de la iglesia católica latina, que fué martirizado en Valencia a principios del siglo IV. Entre los lugares que la tradición popular asocia a la pasión del santo, los más conocidos son el conjunto de San Vicente de la Roqueta y la Cárcel de la plaza de la Almoina que se corresponde con esta cripta.

 Las excavaciones arqueológicas efectuadas en este lugar sacaron a la luz restos de todas las etapas históricas por las que ha atravesado la ciudad, siendo los más representativos los pertenecientes al conjunto episcopal visigodo valentino que el Ayuntamiento musealizó en 1998. Se exhibe una capilla funeraria, parte de la cabecera de la catedral y dos monumentales tumbas de losas. La capilla, en un espectacular estado de conservación, se erigió como sepultura de un obispo valentino, probablemente Justiniano, cuya tumba está situada en el crucero, flanqueada por dos líneas de canceles.Con la dominación musulmana el edifico se transformó en baños palatinos. Cuando Jaume I entró en la ciudad, en 1238, aún era visible el brazo norte del monumento funerario, y sobre él se erigió una capilla gótica, que ya en el siglo XV la tradición popular identificaba como una de las cárceles de san Vicente.

 En la cripta también se exhibe un fragmento de pintura mural romana con la efigie de Mercurio, parte de un sarcófago paleocristiano, canceles visigóticos y piezas de ajuar palatino de los siglos X-XI. Un espectacular audiovisual, mágico e intimista, transporta al visitante por el tiempo a la par que narra la historia de san Vicente Mártir..





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jueves, 19 de julio de 2018

EL PALMAR

 El Palmar es una pedanía de la ciudad de Valencia perteneciente al distrito de los Poblados del Sur y situada a orillas del Parque Natural de la Albufera.

 Está situada al sureste de la Albufera, en una isla delimitada por la Sequiota, la acequia de Junsa al noreste, el propio lago y la acequia vieja de la Reina por el oeste y la vieja del Palmar por el sur.​ Es una de las pedanías más conocidas y características del lago, emplazada en medio de zonas de regadío, y conserva algunas de las tradicionales barracas de la zona. La novela "Cañas y barro" de Vicente Blasco Ibáñez está ambientada en El Palmar y sus alrededores.

 HISTORIA

 En época musulmana ya debió existir una alquería andalusí en la isla, ya que en el Llibre del Repartiment de Jaime I se hace la donación de una tal Alquería de la Alcudia, situada en la isla de El Palmar. El 15 de febrero de 1248, al abandonar El Palmar los musulmanes que lo habitaban, se ordena "detener hasta cosa de 100 moros con sus mujeres e hijos en aquella Alquería, porque eran necesarios para el gobierno de treinta barcas [...]". Aunque las disposiciones de Jaime I fueron muy favorables a la pesca en la Albufera, parece muy probable que durante varios siglos la población no fuera constante, y que la mayoría de las barracas pertenecían a habitantes de Valencia, Ruzafa, Catarroja o Silla, que las construían para guardar los útiles de pesca y guarecerse en caso de necesidad.​

 No fue hasta la segunda mitad del siglo XVIII que los pescadores y sus familias comenzaron a establecer su residencia en la isla y se cree que la ermita ya existía en 1778. De su procedencia existen varias versiones, aunque casi todas determinan su origen en Catarroja, Torrente y, más posiblemente, en Ruzafa, donde parece ser que en un principio las mujeres se quedaron mientras los hombres iban y venían de El Palmar.​ Así se recuerda en una antigua canción rusafí:

La vida del pescador també té el seu cantar:          La vida del pescador también tiene su cantar:
el dissabte cap a casa i el dilluns cap al Palmar.    el sábado para casa y el lunes para El Palmar.


 Pascual Madoz lo confirma en 1849 en la descripción que hace de El Palmar, la primera que habla de su aspecto como poblado:

 Palmar: cas[erío] con alc[alde] p[edáneo] de la prov[incia] y part[ido] jud[icial] de Valencia, térm[ino] jurisd[iccional] de Ruzafa. Sit[uado] á S. del mismo, distante unas dos horas, el cual puede ser considerado una especie de isla de la Albufera. Comprende 5 casas y unas 100 barracas, todas ellas agrupadas formando 2 calles y una igl[esia] dedicada al Niño Jesús [...] en él no hay vec[inos] propiamente dichos; sus casas y barracas pertenecen á 109 pescadores de profesion, que ejercen su ind[ustria] en igual número de barcas, sirviéndoles aquéllas de albergues en los tiempos de pesca; pero cuando por razón de los temporales ó por las crecidas del lago de la Albufera queda el Palmar convertido en una isla del mismo [...] abandonan aquel cas[erío] y se retiran a Ruzafa ó su huerta de donde son vec[inos], y donde tienen sus mujeres y familias [...] 
 -Diccionario de Madoz 

 Según el censo más antiguo que se conserva, de 1854, contaba con 65 barracas y una ermita (dependiente de la iglesia de Pinedo),​ tenía 289 habitantes y pertenecía la municipio de Ruzafa. En 1877 El Palmar, junto con todo el municipio de Ruzafa, pasó a integrarse en el municipio de Valencia. En la década de 1930 el tipo de vivienda más habitual ya era la casa unifamiliar de planta baja y piso, que había ido sustituyendo a la tradicional barraca especialmente desde el incendio que en 1855 había destruido más de la mitad del poblado. Fue también en la década de 1930 cuando, con la construcción de tres puentes sobre las acequias de la isla, El Palmar dejó de ser propiamente una isla para unirse por tierra con la carretera Nazaret-Oliva (actual CV-500).

PATRIMONIO

  • Lago de la Albufera: Laguna costera somera (profundidad media de 1 m) con una extensión de 23,94 km² que se incluye en su totalidad dentro de los límites de El Palmar. 
  • Iglesia parroquial del Niño Jesús del Huerto: Se fundó en 1895 según la placa que figura en el templo, pero se cree que ya existía como ermita a finales del siglo XIX. Dependió de la parroquia de Pinedo hasta 1942, en que se constituyó en parroquia propia. Consta de una sola nave, con el techo abovedado. La fachada, que carece de decoración, es simétrica, con un único hueco sobre el acceso, y termina sinuosamente con un ligero festón. Sobre esta se levanta una espadaña en la que se sitúa la campana. En su interior existes tres pequeños retablos de azulejos, presentando el central la imagen del Niño Jesús del Huerto. 
  • Hogar del Pescador: Edifcio construido hacia 1980 que se alza en la plaza de la Sequiota. 
  • Embarcadero: Es un edificio aislado, de una sola altura y planta rectangular, que se construyó hacia 1940 en las afueras de la localidad. 
  • Comunidad de Pescadores: Se trata de un edificio, construido en la década de 1920. 
  • Trilladora del Tocaio: Antiguo conjunto de casas agrarias de principios del siglo XX donde se secaba, trillaba y almacenaba el arroz, hasta mediados del siglo XX,que cayo en desuso. Actualmente se ha recuperado como centro de interpretación de las tradiciones de la Albufera. 


FIESTAS 

  • Fiestas del Cristo de la Salud: Se celebran a principios de agosto concretamente el día 4 de agosto (romería con barcos por la Albufera). El día 6 se celebra la fiesta grande (día del Salvador), con una misa en su honor y una procesión por la noche por todas las calles del pueblo del Palmar. 
  • San Roque: Hasta mediados de la década de 1960, en torno a la fecha de San Roque (16 de agosto), en que ya no se pescaba y el arroz aún no había madurado, los vecinos de El Palmar tenían la costumbre de embarcar gran parte de sus enseres y partir a El Perellonet donde, utilizando las velas a modo de toldo, formaban un pequeño campamento. Sin embargo, las autoridades prohibieron esta romería con la llegada del turismo y la urbanización de la zona.


 COMO IR
 Está unido con Valencia mediante la línea 25 de EMT Valencia.

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